Valentina
Terminamos en un enorme sillón frente a una televisión plana en una suite del hotel más caro de la ciudad.
Una de ellas había elegido una película para cerrar la noche. Las tres teníamos un gran tarro de helado que devorábamos con ansias.
En la televisión veíamos una película romántica y cursi. No me interesaba lo más mínimo, pero decidí no decir nada, porque, por primera vez, parecía que estábamos disfrutando de una noche tranquila.
Gabriella se burlaba de los clichés, y Bianca hacía