Nicola
La lluvia golpeaba mi rostro, pero no me importaba.
Ni siquiera sentía el agua que empapaba mi ropa, pegándola a mi piel.
Mi mente estaba en un solo lugar, en un solo pensamiento: Valentina.
Todo lo demás era ruido de fondo.
El dolor en mis manos, la sangre seca en mis nudillos, los cuerpos que habíamos dejado atrás… nada de eso significaba nada.
Ella lo era todo, y cada segundo que pasaba sin encontrarla era una agonía que me carcomía por dentro.
Avancé hacia la última puerta del escond