Shadow
Habíamos logrado irnos de Palermo para disfrutar nuestra luna de miel, la cual tuvimos que suspender por el nacimiento de mis sobrinos.
Y yo no tenía ninguna prisa por empezar ese día.
No cuando mi hermosa esposa estaba a mi lado, su cabello desordenado sobre la almohada y su respiración regular.
Me acerqué a ella, dejando un beso suave en su hombro desnudo. Apenas se movió, murmurando algo que no entendí.
Sonreí y me acerqué más, besando su cuello, trazando un camino lento hacia su oído