Valentina
El silencio en nuestra habitación era casi insoportable.
Nicola había insistido en que subiera para que me tomara un momento para respirar después de la bomba que habíamos recibido.
Pero la habitación se sentía más como una jaula que un lugar para calmar mi mente y mi corazón.
Me quedé de pie, mirando por la ventana. En el patio, varios hombres patrullaban, vigilando cuidadosamente los alrededores.
Nicola estaba sentado en el borde de la cama, sabía que estaba observándome con esa mir