Valentina
El velorio había terminado y la noche nos encontró volviendo a casa.
Todo había salido como lo planeamos pero mirando a mi marido, cómo conducía a mi lado, su cuerpo con una rigidez preocupante, mientras manejaba con una sola mano, y tenía la mirada perdida al frente, me mantenía en alerta.
Todo en su expresión, la tensión en su mandíbula, sus labios apretados, me decía que estaba teniendo una batalla consigo mismo.
Nicola siempre había sido un hombre fuerte, incluso en los peores mom