Cuando Jarek le habló por primera vez sobre la ceremonia de unión, Elara sintió que un torbellino de emociones la invadía.
La felicidad y el miedo luchaban en su pecho, pero sobre todo, una esperanza nueva y vibrante iluminaba sus ojos.
—¿De verdad no te importó mi rechazo? —preguntó ella con voz temblorosa, aún insegura de lo que sentía él.
Jarek la abrazó con firmeza, envolviéndola en un calor que solo él sabía darle. Depositó un beso suave en su frente y negó con lentitud.
—No me importa nada