El aullido rasgó el aire como un lamento del infierno.
Severon lanzó un grito desgarrador junto al oído de Jarek, un sonido de pura agonía que heló la sangre de los presentes.
Jarek sintió el peso en su hombro y, al mirar, lo confirmó: la bala lo había alcanzado.
El mundo pareció detenerse por un instante.
Ambos giraron bruscamente hacia el origen del disparo.
Un hombre tambaleante, cubierto de sangre, con el uniforme ennegrecido por el lodo y la pólvora… un Darkness.
Su mirada era la de un gu