Lejos de ahí, ocultos entre las sombras del bosque maldito, los rebeldes de Darkness celebraban su pequeña victoria. Se creían invencibles, seguros, dueños de una ventaja estratégica con sus armas humanas y sus tácticas traicioneras.
Pero cometieron el error de subestimar a Jarek.
El rey Alfa aguardaba pacientemente, agazapado con su escuadrón en lo más denso del bosque.
Cuando los traidores se relajaron, él alzó su mano, y con un solo movimiento, la orden fue dada.
Un estruendo de garras y colm