—¡Padre!
La voz de Alessander resonó como un trueno en medio de la multitud, atravesando el murmullo expectante que llenaba el aire.
Entre el mar de guerreros y estandartes ondeando al viento, Jarek apareció, erguido y majestuoso, su porte de Alfa intacto a pesar de las batallas libradas y las sombras que lo habían acechado.
Al verlo, Alessander sonrió, una mezcla de alivio y felicidad pura inundando sus facciones. Jarek, con una mirada profunda que hablaba de orgullo y amor, le devolvió el gest