Velkan se había quedado de pie en el balcón durante largo rato después de que Helga se fuera.
Intentó pensar en toda la conversación, y aunque, era de locos, y parecía falso, no podía negar lo que acababa de vivir con esa extraña mujer.
Experimentó la magia en carne propia, así que, todo lo demás, podía ser posible ahora, y dado que no había médico que pudiera hacer nada por su Alfa, no le quedaba más remedio que mantener una mente abierta.
Además, recordó la última conversación telefónica con