La noche en el territorio de Rob era tan oscura y fría como todo lo que era suyo. La luna, una astilla pálida en el cielo, se escondía entre nubes, dejando el camino en una oscuridad total.
Pero para los hombres de Leo, la oscuridad no era un obstáculo, era su aliada. Leo, a la cabeza, se movía como una sombra, su figura alta y musculosa se fusionaba con el entorno.
A su lado, Velkan, su Beta, un lobo de pelo negro y ojos grises que brillaban como ascuas, y detrás de ellos, Rachel, Remus y un p