El silencio en el apartamento era un reflejo de la tempestad que se desataba en el corazón de Leo. El teléfono había caído de su mano, y el eco del último sonido, el de la traición de Rob, aún resonaba en su pecho.
Se sentó en el sofá, con la cabeza entre las manos, sintiendo el peso de la desesperación. Sienna… su mate, su compañera, se había ido. Y se había ido con el hombre que la había lastimado, el hombre que ahora la tenía en sus manos.
Rachel se acercó a él, su rostro estaba herido por e