Robert levantó la espada hacia sus hombres arengándolo con palabras zalameras y falsas, si no era ágil y lograba convencerlos de que tenía a la verdad de su lado, ya veía venir un motín.
— ¡Les está mintiendo! Él sabe que Sienna, la mujer que he logrado capturar ha sido siempre mi esclava, ella huyó de mi territorio hace años, ¡Pero sigue siendo mía!
— ¡Ella es libre! — Velka ladró con furia — Es la mate de nuestro Alfa, tú no tienes ningún derecho sobre ella.
— ¡Si lo tengo! — Gritó levantando