Remus se abalanzó sobre él para abrazarlo y Velkan hizo lo mismo casi aplastándolo contra el colchón.
— ¡Hey! ¡Me van a matar otra vez! — Bromeó sin poder creerse el relato de sus amigos — Vamos, en serio, ¿Qué fue lo que ocurrió?
— Es en serio, Leo, ¡Nos diste un susto de muerte! — Remus escupió. dándole un golpe en el hombro.
— ¡Hey! Sin violencia, amigo, ¿Alguien aquí puede tomarse esto en serio?
Los dos hombres Remus y Velkan se lo quedaron mirando con seriedad.
— ¿Qué?
— Estamos tratando de decírtelo, Leo, acabas de morir, dejaste de respirar y tu corazón se detuvo — El Beta trató de explicar y el médico asintió con la cabeza.
— No, chicos, no hablan en serio…
El galeno dio un paso hacia el frente e inspiró hondo antes de hablar.
— Señor, usted ha estado dos días sedado.
— ¿Dos días…? — Leonard negó con la cabeza y trató de levantarse, pero seguía sujeto y atado a la cama — ¡Quítenme esto!
Remus se apresuró a soltarle las cuerdas con las que lo habían mantenido pegado a la cama p