Después de mi ataque de risa, que no les gustó mucho a los hermanos Scott. Me levanté a penas de la silla y me puse al lado de Aston y toqué su hombro.
-Amigo, el ojito que te gastaste -no pude evitar volver a reír al mismo tiempo que le guiñaba un ojo. Mi jefe aclaró su garganta haciendo sentir su presencia.
-Blue, por el día de hoy seré yo quien la llevará a los tribunales y luego que terminemos, nos abocamos a nuestro asunto -comentó en tono molesto mirando a su hermano-. En tu caso, te qu