Después de pasar un maravilloso fin de semana con los chicos, nos disponemos a volver a la ciudad, con bombos y petacas vamos en la Hummer de Adam, manejada por Jack. Los chicos van discutiendo como siempre, pero veo que de manera más distendida. Llegamos a la escuela y luego de dejar a los chicos nos dirigimos a la oficina para empezar un nuevo día de trabajo. Cuando bajamos del vehículo Adam toma mi mano y la entrelaza con la suya.
-¡Adam ya! ahora suelta mi mano- le doy golpecitos tratando d