A la mañana siguiente...
Despertar con los rayos de sol que acariciaban mi cara se sentía genial, pero a eso sumarle que ella duerme entre mis brazos creo que se siente maravilloso...
Si, anoche dormimos juntos, cumplí mi palabra y como el caballero de brillante armadura que quiero ser para ella, se lo prometí y cumplí. Estos últimos años puedo haber sido una bestia que tenía sexo solo para satisfacer mis necesidades de hombre. Usando a las mujeres y luego desecharlas como papel barato. Al punt