UNA HERMOSA VISITA.
EMELY.
Desperté y lo primero que hice fue estirar el brazo, buscando el calor de Olivar. No estaba. Las sábanas de su lado estaban frías, como si llevara horas fuera de la cama. Me incorporé con lentitud, sintiendo el peso de mi vientre y esa punzada de cansancio que ya no me abandonaba.
Recorrí la habitación con la vista hasta que la vi. Aleria, la hermana pequeña de Olivar, estaba allí sentada. No me había dado cuenta de su presencia hasta que se puso de pie. Me miró en silencio por un moment