EMELY.
—No lo sé todavía —le respondí, dándole un sorbo al jugo—. Pero va a ser un lobo muy poderoso, igual que tú.
Aleria me miró con curiosidad, ladeando la cabeza.
—Pero tú eres una Gamma —soltó ella, como si estuviera analizando una pieza de un rompecabezas.
—Sí —asentí, dejando el vaso en la mesa—. Pasé de ser una humana común a despertar como una Gamma. Fue un cambio brusco, la verdad.
La niña se quedó en silencio un momento, jugando con una miga de pan antes de volver a mirarme con esos