EMELY.
Me quedé inmóvil en la penumbra del pasillo, con la mano suspendida en el aire y la respiración contenida.
—En cuanto el rito termine y la unión sea oficial ante la Luna, deberíamos irnos, Kasidy —la voz de Dax era un susurro urgente, cargado de una necesidad de protección que casi se podía palpar—. Lejos. Donde ese bastardo no pueda rastrear tu esencia. Vargo está obsesionado con la Luna, con Emely... déjalo que se consuma en su propia fijación. No tenemos por qué ser parte de su carnic