EMELY.
Bajo los escalones y cruzo la sala principal. Selene y Magnus se apartan a mi paso, reconociendo que ya no soy la mujer que subió hace unos minutos. Ahora soy el verdugo. Salgo de la mansión y el aire frío de la noche me golpea el rostro, mezclado con el olor a resina quemada.
A unos metros, el Círculo de Fuego ilumina la oscuridad. Las llamas lamen el cielo y los miembros de la manada forman una pared humana de silencio y expectativa. En el centro del foso, encadenado y sangrando, me es