EN EL ALTAR.
EMELY.
Le di los últimos retoques al peinado de Kasidy, asegurando una pequeña flor blanca cerca de su oreja. Soraia se apartó con las brochas de maquillaje, dándonos un momento de privacidad frente al espejo de cuerpo entero. Kasidy se miró, y por primera vez en semanas, vi a una mujer feliz.
Hice una seña a Selene y a Soraia para que nos dejaran a solas un momento. Cuando la puerta se cerró, me puse frente a ella, tomándole las manos. El encaje del vestido se sentía frío bajo mis dedos, pero