PELEA FINAL.
EMELY.
El báculo golpeó la piedra y el tiempo de las palabras murió. Vargo se lanzó como una exhalación, no retrocedí. Apliqué la primera lección de Olivar: conquista el espacio. Clavé la base de la lanza en el suelo y usé el impulso para girar, golpeando a Vargo en las costillas con la madera reforzada. El crujido fue seco, satisfactorio.
—¡Cuidado con su derecha! —rugió Olivar desde el borde del fuego—. ¡Está compensando la herida del costado!
Vargo rodó por el suelo, recuperando la posición