EMELY.
Estaba sentada en el despacho de Olivar, sola. Tenía la computadora frente a mí y no podía dejar de mirar el correo de Arles. Me quedé estática leyendo sus palabras. Eran mensajes de hace días, pero uno nuevo acababa de entrar mientras yo estaba ahí.
"Por favor, Emely, contéstame. Necesito verte, es urgente. Es algo de vida o muerte", decía el texto.
Me quedé pensando. No sentía nada por él, pero ese tono de desesperación me puso alerta. ¿De vida o muerte? Arles siempre fue dramático, pe