—Debo irme.
La voz de Camely —disfrazada bajo el nombre de Conny— salió más firme de lo que realmente se sentía.
Por dentro, todo en ella temblaba.
Zacarías dio un paso hacia ella y, antes de que pudiera apartarse, tomó su mano.
El contacto fue un golpe directo al corazón. Él aún creía que ella era Conny, una mujer ajena a su pasado, una desconocida que, sin saber cómo, se había vuelto demasiado cercana.
Al mirarla a los ojos, Zacarías vio el brillo de las lágrimas acumulándose, a punto de desbo