Pronto llegó el día del juicio. La mañana se presentaba tensa, el aire pesado con la anticipación de lo que estaba por suceder.
Avana caminaba por los pasillos del tribunal, de la mano de Álvaro, quien la miraba con firmeza y confianza.
Ella estaba nerviosa, sus dedos se entrelazaban con los de él con fuerza, buscando en ese contacto un poco de estabilidad.
Sabía que enfrentarse a Agustín y a todo lo que había detrás no sería sencillo, pero tenerlo a su lado le daba coraje, le recordaba que no