Avana y Álvaro habían contratado a un abogado altamente recomendado, alguien con experiencia en casos familiares complicados.
El despacho era sobrio, pero al entrar, la seguridad y profesionalismo del abogado generaba cierta calma, aunque Avana sentía un miedo profundo que no podía ocultar.
—Definitivamente —dijo el abogado con voz firme—, deben realizar la prueba de paternidad. Es el camino más seguro para demostrar la verdad.
Avana tragó saliva, y sus manos temblaron ligeramente.
La idea de q