En el crucero.
Camely recostó a las gemelas, las vio dormir y salió de la habitación, caminó por el salón, hasta ir a la otra habitación, donde Zacarías la sigue.
Él la tomó por detrás, tomando su cintura.
Camely se giró y lo miró a los ojos.
—Zac, te amo, juro que te amo, perdóname por el pasado.
—Estoy aquí, no es un sueño, Oh, Camely, pensé que te había perdido y te amo, te amo demasiado.
—Si pudiera romper el pasado, lo haría porque lamento tanto hacerte sufrir.
—Estás aquí, conmigo, Camely,