En el crucero.
Camely recostó a las gemelas, las vio dormir y salió de la habitación, caminó por el salón, hasta ir a la otra habitación, donde Zacarías la sigue.
Él la tomó por detrás, tomando su cintura.
Camely se giró y lo miró a los ojos.
—Zac, te amo, juro que te amo, perdóname por el pasado.
—Estoy aquí, no es un sueño, Oh, Camely, pensé que te había perdido y te amo, te amo demasiado.
—Si pudiera romper el pasado, lo haría porque lamento tanto hacerte sufrir.
—Estás aquí, conmigo, Camely, no es un sueño, es una realidad, pensé que no te volvería a ver y ahora ya no hay distancia, ya no hay barreras, ahora soy de ti.
Ella pegó su frente a la suya
—Te amo… —susurró ella
—Camely, estás aquí. Cuando menos lo esperaba viniste a mí, y no me importa el cruel pasado, cambiaste mi vida, borraste mi dolor, soy tuyo, te pertenezco, te amo; solo ámame.
Ella besó sus labios, y él de inmediato apremió ese beso, necesitaba sentirla, amarla, la cargó en sus brazos, sus lenguas se acariciaron, s