Todo, absolutamente todo era idéntico a Alisson. Christopher sintió cómo su corazón comenzó a latir más rápidamente, sus manos comenzaron a sudar y un nudo espeso y doloroso se estableció en su garganta. Detalló a las niñas: tenían la nariz respingada, los ojos azules como el cielo y el cabello rojo como el fuego. ¡Justo como era Alisson, su Alisson! Parpadeó varias veces, creyendo que era un sueño o que su imaginación le estaba jugando una mala pasada, pero en ese instante la voz de Aniela lo