El sonido de las llantas chocando contra el pavimento húmedo, resonó en los oídos de Alisson con brusquedad. Se bajó junto a Christopher del automóvil y juntos entraron corriendo al ascensor que lo llevó al apartamento de Langley. Christopher abrió la puerta de golpe y cuando estuvo en el interior del lugar encontró a la niñera sentada en el sillón de la sala principal, con un pañuelo secando sus lágrimas y con las manos temblorosas.
—¿Qué pasó? ¡Dime qué pasó joder! —preguntó él desesperado.
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