Ariana lo observó, captando ese leve sonido en su tono, esa molestia que él no solía mostrar. Sin embargo, no dijo nada.
Dio media vuelta y se dirigió hacia la escalera, con la cabeza en alto, pero con el pecho ardiendo de emociones contenidas.
Detrás de ella, Olivia intentó acercarse más, pero el médico la apartó con firmeza profesional.
—Señorita, necesito espacio.
Leonardo soltó un suspiro exasperado.
—Hazle caso, Olivia.
Ella frunció los labios, humillada, pero obedeció.
Mientras el médico