El aire salado de la isla de Malcom Pierce era una prisión invisible. Lauren observaba el horizonte desde el ventanal de su habitación, sosteniendo el testamento secreto que la convertía en la verdadera heredera del imperio Rosewood. Malcom creía tenerla bajo control, pensaba que su despecho hacia Alexander la mantendría dócil en su paraíso privado, pero Lauren ya no era la mujer que se ocultaba tras los nombres de otros.
Sabía que Malcom vigilaba sus comunicaciones, sus movimientos y sus palab