El insomnio se había convertido en una habitación sin puertas. Lauren caminaba por los pasillos en sombras de la mansión Rosewood, sintiendo el frío de las baldosas de mármol contra sus pies descalzos. Las palabras de Eleanor seguían grabadas a fuego en su mente: Él te romperá. Cada sombra proyectada por los candelabros de plata parecía la silueta de Alexander, acechando, esperando a que ella cometiera el error definitivo que confirmara su sospecha.
Tenía la garganta seca, una sed que no era so