Isabella Romano.
Mi cabeza palpita lo que me hace gemir y me remuevo en la cómoda cama. Palmeo a mi lado buscando el cuerpo de mi hijo, pero me encuentro sola. Abro mis ojos lentamente para descubrir que no estaba en mi habitación.
¿Dónde estaba? Y lo más importante, ¿dónde estaba mi hijo?
Me paro de golpe de la cama y me arrepiento de inmediato, ya que la cabeza me daba mil vueltas.
—Joder.
Empiezo a hacer memoria de lo que había sucedido antes de que terminara dormida.
Le había dado un ba