Salvatore Mancini.
El zumbido de mi celular sonando contra la mesa de noche me hizo gruñir contra la almohada. Lo agarro y atiendo sin antes ver la pantalla.
—¿Qué?---espeto, había tenido una noche de mierda.
—¿Por qué carajos tu esposa ha transferido más de veinte millones de dólares a su cuenta?
La voz molesta de Domenico me hace abrir los ojos de golpe y me enderezo de la cama rápidamente. ¿Qué decía este hombre?
—¿Qué dices?
—Lo que oyes, Mancini, ¿por qué tu esposa ha transferido más de