La música seguía llenando la gran sala, pero para Lyria todo había desaparecido. Su mundo se redujo al hombre que tenía frente a ella, atado, golpeado y, aun así, de pie.
Rowan.
El miedo le recorrió el cuerpo con una fuerza que no pudo controlar, haciendo que sus manos comenzaran a temblar mientras se inclinaba ligeramente hacia el rey, intentando que su voz no fuera escuchada por nadie más.
—Majestad… se suponía que debía matarlo —susurró, con la urgencia filtrándose en cada palabra—. Debe hac