Poco después, en medio de la celebración, el ambiente cambió sutilmente cuando los músicos bajaron el ritmo y la atención del salón comenzó a concentrarse nuevamente en ellos. Las risas y las conversaciones se desvanecieron poco a poco, no por orden, sino por la presencia misma del rey levantándose de su trono.
Lyria fue guiada unos pasos hacia el centro, rodeada aún por el brillo de las copas, las telas doradas y el murmullo contenido de los invitados que ahora observaban con atención. La cele