El viaje continuó al amanecer.
El bosque comenzó a abrirse poco a poco, dejando paso a caminos más amplios y señales claras de civilización. A lo lejos, entre la neblina, comenzaban a vislumbrarse las primeras torres del castillo.
Elinor iba aferrada a Rowan, con la mente aún atrapada entre lo ocurrido la noche anterior y la incertidumbre de lo que les esperaba. Rowan, en cambio, estaba tenso, alerta, con la mirada fija en el camino.
Fue Rowan quien los vio primero, avanzando por el cami