17. Angustia
Tropecé hacia atrás, tambaleándome por el golpe, mientras el salón entero enmudecía. Algunos invitados soltaron exclamaciones ahogadas. Otros simplemente se quedaron congelados.
El dolor fue real, pero más real aún fue el significado detrás: no quería que escuchara esa parte. No debía saber lo que acababa de oír.
—¡Alejandro! —gritó alguien, furioso.
Marcus.
Lo vi lanzarse hacia nosotros desde el borde de la plataforma, con el rostro descompuesto por la rabia. Pero dos guardias de seguri