38. Promesas y dudas
POV: Alejandro Montenegro
Al ver a Lisseth ensangrentada, el pánico me inundó por completo. Fue como si el mundo se detuviera… y al mismo tiempo, colapsara sobre mí. Un dolor indescriptible se posó en mi pecho. Insoportable. Desgarrador. Sentí que me arrancaban el alma con las manos.
—¡No! ¡Liss! —grité, cayendo de rodillas a su lado, con las manos temblorosas—. Por favor… por favor no me hagas esto.
La tomé en brazos sin pensarlo. Su cuerpo se sentía liviano… demasiado liviano. Como si ya no e