16. Esposa perfecta
Lisseth Lancaster
Amanecí con la sensación de tener un peso encima. Dormí mal, y no porque no tuviera sueño, sino porque la cabeza no me dejó. Pensaba en todo… en él, en el piano, en lo que le dije.
Me arreglé sin muchas ganas. Me recogí el cabello en una coleta rápida, me puse algo cómodo, y me maquillé apenas lo justo para no parecer tan agotada. Solo quería llegar a la universidad y respirar un poco.
Tomé la mochila, y cuando estaba a punto de salir por la puerta, su voz me detuvo.
—¿