12. Solo un trámite
No podía quedarme quieta. No después de leer esa nota.
El archivo estaba en el subterráneo… y yo seguía encerrada como una prisionera.
Caminé de un lado a otro, con la mente en llamas, hasta que vi la lámpara de aceite sobre la cómoda.
Me acerqué sin pensarlo demasiado.
Tal vez era una locura.
Tal vez estaba desesperada.
Pero si no hacía algo, jamás saldría de esta habitación. Jamás sabría la verdad.
Volteé la lámpara con cuidado, dejando que el aceite cayera sobre una de las cort