Elyna estaba sentada frente a su escritorio, con la mirada fija en el teléfono. Su corazón latía de forma acelerada mientras esperaba noticias de su hijo. Finalmente, la llamada llegó.
—Madre… —la voz de Juliano sonó temblorosa al otro lado de la línea—. Alegra me envió un video sobre…
—¡Hijo, detente! —Elyna interrumpió, su voz temblaba de miedo—. ¡Alegra fue secuestrada! Estoy segura de que Salma está detrás de esto.
Un silencio helado atravesó la línea. Juliano sintió que se le congelaba la