Capítulo 58
Madam Merrie caminó con paso firme entre las sombras densas del bosque, sus pies, calzados con botas de cuero suave, apenas tocaban el suelo cubierto de hojas secas y musgo húmedo. Cada pisada era calculada, silenciosa, una danza ancestral que solo aquellos que se movían entre la magia podían dominar. El aire nocturno, frío y penetrante, estaba cargado de una magia antigua, palpable como una densa neblina, la misma que ella había tejido con hebras de luz lunar y voluntad férrea años atrás para p