La Tormenta en el Corazón de la Noche
La noche estaba en su punto más oscuro, el cielo un manto de terciopelo sin estrellas, cuando sentí la llamada. No fue un simple pensamiento o una intuición vaga; fue un susurro en la mente que, en un instante, se tornó en un grito urgente, desgarrador. Cerré los ojos, respirando profundamente, y dejé que la conexión se afianzara, que el vínculo con el otro lado de mi alma se hiciera fuerte, inquebrantable. Y al instante, reconocí la voz. Era Cael, mi Alfa,