Madam Merrie se había sorprendido cuando entré por la puerta y luego, como si pudiera ver una esencia bailando por mi piel, negó lentamente mientras llevaba sus manos a sus labios.
Me había dicho que era un error, que no debí haberlo permitido.
—Ahora, mientras estes en esta manada, sentirás dolor físico cada vez que él tenga algún encuentro similar con su prometida.
Y en ese momento mi felicidad decayó, no sabía mucho a cerca de las mates, pero con cada cosa que iba descubriendo, me daba cuen