Sus labios me atraparon como un rayo, un fuego que me atravesó de pies a cabeza. Jamás había sentido algo así. Las manos de Cael acariciaban mi rostro con una ternura inesperada, como si yo fuera algo precioso, frágil.
— Ava… — susurró contra mi boca, su voz cargada de hambre contenida. — Dime que me detenga.
Yo debería haberlo hecho.
Él estaba comprometido. Y yo jamás había estado con nadie. Mi cuerpo temblaba bajo el peso del deseo y del miedo, de lo que sabía que estaba mal… y sin embargo, t