Habían pasado poco tiempo de aquel suceso en la manada. Al día siguiente había entrenado con Isabela y lo prefería por mucho, pues ella parecía tener más paciencia cuando estaba fuera del campo, aunque en este caso no tenía que estar pendiente a veinte lobas más, ahora solo estaba pendiente a mi.
Pero ese día en particular no había ido a entrenar, ya que era el día de la ceremonia. El día en el que volvería a ver al alfa y probablemente a su prometida.
Aunque Madam Merrie había dicho que solo