La luz halógena era brutal, exponiendo cada detalle de nuestro rostro: mi horror, la desesperación de Amanda, la fría furia de Félix. El círculo de armas nos envolvía, un coro mudo de muerte a punto de estallar.
John bajó las escaleras metálicas con la tranquilidad de un hombre que ya ha ganado. Su sonrisa era un cortafrío.
—Pensé que te costaría más, Félix. Pero al final, el punto flaco siempre es el mismo: una mujer llorona. —Señaló a Amanda con desdén—. Un poco de presión en el lugar correct