La llave reposaba sobre la mesilla de noche como un artefacto explosivo. Pequeña, moderna, de metal niquelado, parecía inocente. Pero la palabra escrita en el papel—Curiosidad—la convertía en la cosa más peligrosa de la habitación. ¿Era para el ala este? ¿Era otra prueba? ¿Una trampa para que violara las únicas reglas que me había dado y así tener una excusa para… para qué? ¿Para enfadarse? ¿Para castigarme? ¿O para demostrarme que, en el fondo, yo era tan previsible como cualquier otra persona